El envejecimiento de la población es un fenómeno en crecimiento que, lejos de representar solo un reto, se perfila como una gran oportunidad económica y social. La economía sénior, que abarca el impacto de los mayores de 55 años en el mercado laboral, el consumo y los servicios asistenciales, es clave para el desarrollo de las comunidades autónomas. Sin embargo, los datos del III Ranking de Territorios por la Economía Sénior 2024, presentado recientemente y elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE, muestran que Cantabria no está liderando esta transformación y aún tiene margen de mejora en varias áreas estratégicas.
Con un 38,92% de población mayor de 55 años, Cantabria se sitúa como la cuarta comunidad autónoma con mayor peso de este colectivo. Solo Asturias, Castilla y León y Galicia presentan cifras superiores. Esto indica una clara tendencia hacia el envejecimiento que obliga a la comunidad a replantear sus políticas de empleo, participación social y asistencia para aprovechar este capital humano y económico.
A pesar de este dato, la esperanza de vida al nacimiento (83,06 años) ha descendido hasta la 9.ª posición, y la esperanza de vida saludable (79,07 años) se encuentra en el 11.º lugar, lo que sugiere que la longevidad en la región no siempre se traduce en años de vida con buena calidad de salud.
«España es uno de los países más envejecidos, lo que implica un cambio demográfico con grandes retos y oportunidades. Adaptarse a las necesidades de la población sénior no solo es un desafío social, sino también una oportunidad para el desarrollo económico». Así lo ha indicado Juan Fernández Palacios, quien ha destacado que «este colectivo representa una parte fundamental del tejido económico, con un gran poder adquisitivo, una participación activa en el consumo y una contribución clave en el mercado laboral». El director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE ha indicado, además, la importancia de este informe, como «una herramienta clave que permita a todas las comunidades impulsar políticas públicas y privadas que favorezcan el bienestar y la inclusión de los sénior en todos los ámbitos de la sociedad, promoviendo un envejecimiento activo y sostenible».
El reto del empleo sénior
Uno de los indicadores clave para evaluar el aprovechamiento de la economía sénior es el acceso al empleo. Cantabria muestra una tasa de actividad del 27,62% en mayores de 55 años, colocándose en la 15.ª posición a nivel nacional, por detrás de comunidades como Baleares (35,28%), Madrid (33,62%) y La Rioja (31,89%). Esta cifra evidencia que un alto porcentaje de séniores cántabros no participa activamente en el mercado laboral, a diferencia de otras regiones.
No obstante, Cantabria mejora en tasa de ocupación (22,43%), ocupando la 6.ª posición, lo que indica que quienes trabajan, logran estabilidad. También destaca por su baja tasa de desempleo sénior (7,79%), situándose como la 4.ª comunidad con menos paro entre mayores de 55 años. Solo Navarra, Aragón y La Rioja registran mejores cifras. En comparación, el desempleo en comunidades como Andalucía o Canarias supera ampliamente este porcentaje.
A pesar de estos datos positivos en empleo, el porcentaje de autónomos sénior en Cantabria es solo del 3,73%, ubicándose en la 10.ª posición, lo que sugiere que el emprendimiento sénior aún no está suficientemente incentivado en la región.
Pensiones y poder adquisitivo sénior
El poder adquisitivo de los séniores es otro factor clave en la economía de una región. En este sentido, Cantabria tiene una pensión media de jubilación de 1.462,25 €, ocupando la 5.ª posición a nivel nacional, por debajo de País Vasco (1.683,60 €), Asturias (1.640,84 €) y Madrid (1.590,77 €).
En cuanto a la edad media de jubilación, Cantabria se encuentra en la 4.ª posición (62,9 años), por detrás de Baleares, Navarra y La Rioja. Además, el patrimonio medio en planes de pensiones es de 11.181 €, lo que la sitúa en la 8.ª posición.







