Influyentes Cantabria

Cinco milenios después bound4blue reinventa la vela

Ordenadores, tablets, teléfonos, relojes, ropa, calzado, coches… la mayoría de las cosas que hoy se compran son transportadas en barco desde distintos lugares del mundo. Todo llega hasta los hogares a través de una flota en constante aumento de 85.000 buques que transportan 10.000  millones de toneladas de productos cada año.

Estos buques se enfrentan a problemas como la cantidad de combustible que consumen, pudiendo llegar a 4.000 toneladas a la hora, produciendo una cantidad de emisiones contaminantes que resulta insostenible y representando el 80% de sus costes operativos. Y es que, aunque el mercado automovilístico está en el foco constantemente por sus emisiones contaminantes, lo cierto es que los 16 barcos más grandes del mundo generan tantas emisiones de azufre como toda la flota mundial de vehículos. 

Para aportar soluciones a esta cuestión la ingeniería bound4Blue  trabaja en soluciones que eliminarán la dependencia total de combustible que tiene hoy el transporte marítimo a través de la instalación de velas rígidas en los barcos. Cinco milenios después de que los egipcios construyeran los primeros barcos con velas, éstas se reinventan para reducir la huella de carbono y para ello cuentan con socios industriales para la construcción de las velas como Asturfeito y con acuerdos de colaboración con astilleros como Astander.

bound4Blue  ha diseñado un sistema de vela rígida más parecida al ala de un avión que a una vela convencional, que se integra en los barcos y produce un gran impulso gracias al viento, permitiendo reducir el empuje del motor. Estas velas son orientables al viento para maximizar su empuje en cualquier situación y, además, son completamente plegables para evitar problemas durante la carga y descarga de los barcos así como en condiciones climatológicas adversas. 

 

La vela puede ser instalada en buques mercantes, petroleros, de pesca y de pasajeros, y permite aprovechar la fuerza del viento para reducir el uso del motor, de manera que se puede ahorrar combustible, abaratar el transporte y reducir las emisiones contaminantes. Están diseñadas para durar en un buque 15-20 años y están totalmente industrializadas.

Con el uso de esta vela se consiguen ahorros superiores al 40% en consumo de combustibles y emisiones. 

Para abordar mejor este proyecto Influyentes habla con Cristina Aleixendri, directora de operaciones y cofundadora, junto con José Miguel Bermúdez y David Ferrer, de la startup bound4blue

¿Cómo recibe el sector marítimo, un sector conservador, vuestra vela rígida?

Tradicionalmente, se ha percibido esta industria, en comparación con otras, como menos receptiva a la innovación y con una respuesta más lenta al cambio. Sin embargo, los altos costes de desarrollo y las regulaciones tan estrictas también han desincentivado a las empresas a innovar.

La innovación en la industria marítima se ha basado tradicionalmente en el aprendizaje experiencial e innovaciones incrementales, donde cada nuevo barco suele ser un desarrollo de uno anterior. Actualmente, la industria está experimentando un cambio, donde se cree que sólo a través de la innovación se puede incrementar la eficiencia, la seguridad y proteger el medioambiente.

Es en este último punto donde bound4blue enfoca su propuesta de valor. El combustible es el coste mayoritario, representando el 60% de los costes operativos de una naviera. Debido a la aparición de nueva regulación medioambiental a nivel internacional, los armadores se han visto forzados a usar un combustible más limpio, pero más caro, lo que claramente representa un desafío. Es aquí donde nuestra tecnología entra en escena, ayudándoles a reducir su consumo de combustible y, por tanto, las emisiones de forma rentable. 

 ¿Creéis que la pandemia impulsará la descarbonización del sector del transporte?

La pandemia nos ha enseñado que nuestra economía debe reconstruirse de una manera más sólida y segura. Debemos tener en cuenta que una crisis mayor seguirá después (cambio climático) y, aunque pueda percibirse como lenta, tiene el potencial de impactar significativamente a la humanidad.

Debemos ver la pandemia como una oportunidad hoy para luchar contra el cambio climático, poner en valor la transición energética y estimular una recuperación financiera. Para nosotros, en bound4blue, esto pasa por descarbonizar el transporte marítimo.

¿Por qué creéis que el foco se pone sólo sobre la industria del automóvil y no se habla tanto de la contaminación que genera el transporte marítimo?

Al final, la industria naval no es visible a los ciudadanos, pese a ser la columna vertebral de toda la economía mundial, y eso hace que sea un gran desconocido para los ciudadanos. Los coches los vemos cada día, los tenemos en nuestras ciudades y pueblos, pero no llegamos a preguntarnos cómo ha llegado a nosotros todo lo que usamos en nuestro día a día (nuestros teléfonos, el café que nos tomamos cada mañana o los paquetes de Amazon).

 La industria marítima de Cantabria factura cada año en torno a 1.175 millones de euros y da empleo a 23.700 personas. Estas cifras suponen que la industria azul de Cantabria produce el 9 % del PIB regional y genera el 10,3 % de los empleos que existen en la comunidad. ¿Hay mercado en Cantabria para vuestras velas? ¿Se está llevando a cabo algún proyecto ya en Cantabria?

bound4blue tiene un gran potencial para crear puestos de trabajo de alto valor añadido en la industria auxiliar necesaria para la construcción de los sistemas, así como otra vía de ingresos para los astilleros.

Durante 2019 creamos 15 puestos de trabajo directos y 30 indirectos, lo que significó una facturación para nuestros proveedores de 1,5 millones de euros, incrementándose este año a 50 indirectos y 2.4 millones de euros. Parte de este impacto se ha generado en la región.

 ¿Cuántos barcos están instalando vuestras velas y qué previsiones tenéis de cara a 2021?

Ahora mismo estamos instalando nuestra tecnología en tres barcos (dos pesqueros y un barco de carga general), y en breve empezaremos otro proyecto que está previsto para primera mitad de 2022. En paralelo, también estamos trabajando en la primera fase de ingeniería con tres navieras adicionales, y esperamos integrar nuestra tecnología en sus buques entre finales de 2021 y principios de 2022.

 ¿Cómo veis el futuro del transporte marítimo?

Imaginamos al sector adoptando tecnologías para disminuir su impacto medioambiental y aumentar su seguridad y su eficiencia y como, por ejemplo, el uso de nuevos combustibles, la digitalización de procesos, tecnología blockchain, buques autónomos y tecnologías verdes.

No creemos que haya una sola tecnología que revolucionará toda la industria tal y como la conocemos hoy en día. En cambio, entendemos que el sector adoptará todo este tipo de tecnologías y muchas más que irán apareciendo en los próximos años, y que cada una tendrá su lugar.

En el caso de bound4blue, nuestro objetivo es transformar la manera en la que se propulsan los barcos, de combustibles contaminantes a usar el viento de nuevo. Nuestro objetivo es instalar la tecnología en 180 barcos en 5 años, lo que representará una disminución anual de emisiones de CO2 de 540.000 toneladas.

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