Herencias: los errores que pueden poner en riesgo el patrimonio y las relaciones familiares

7El 85 % de los españoles mayores de 55 años tiene una vivienda en propiedad y las transmisiones de inmuebles por herencia alcanzaron un máximo histórico en 2025. Una nueva guía de Fundación Mapfre explica cómo anticipar el reparto de los bienes, proteger a la pareja y evitar conflictos entre herederos.

En España, hablar de una herencia significa, en muchos casos, hablar de una vivienda. La casa familiar constituye una parte importante del patrimonio acumulado durante toda una vida y, con frecuencia, uno de los principales bienes que los padres esperan transmitir a sus hijos. Sin embargo, lo que durante años ha representado una fuente de seguridad económica puede convertirse en motivo de desacuerdo cuando llega el momento de repartirlo.

Los datos ayudan a comprender la dimensión de esta realidad. El 85 % de los españoles mayores de 55 años tiene una vivienda en propiedad, según el VI Barómetro del Consumidor Sénior del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre. Además, las transmisiones de viviendas mediante herencia alcanzaron en 2025 su máximo histórico, con más de 208.000 operaciones registradas, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Detrás de estas operaciones existen situaciones familiares muy diferentes, desde matrimonios con hijos comunes hasta parejas de hecho, familias reconstituidas o personas que dejan bienes compartidos, negocios y obligaciones económicas. En todos los casos, una cuestión resulta especialmente relevante: las decisiones que se toman en vida pueden facilitar considerablemente la transmisión del patrimonio y evitar problemas posteriores.

Esta es una de las principales conclusiones de la Guía de Sucesión Patrimonial. Cómo planificar y facilitar la herencia familiar, presentada por Fundación Mapfre y elaborada por su Centro de Investigación Ageingnomics, que reúne recomendaciones sobre testamentos, reparto de bienes, fiscalidad y protección de los familiares.

El error de pensar que la herencia ya se resolverá

Pese a las consecuencias económicas y familiares que puede tener una sucesión, muchas personas aplazan su planificación. La incertidumbre sobre el futuro, las dificultades para abordar conversaciones relacionadas con el fallecimiento o el temor a provocar tensiones entre los posibles herederos explican parte de esta resistencia.

Abel Marín Riaguas, socio fundador de Marín y Mateo Abogados y uno de los autores de la guía, resume la importancia de anticiparse con una reflexión: «El patrimonio no se pierde en el mercado; se pierde en el traspaso. Y el traspaso o se prepara, o se sufre».

La publicación sitúa el testamento entre las principales herramientas para organizar una sucesión. Permite expresar cómo se desea distribuir el patrimonio, dentro de los límites establecidos por la legislación, y facilita la posterior tramitación de la herencia. Además, puede modificarse para adaptarlo a cambios personales, familiares o patrimoniales.

Planificar tampoco significa limitarse a redactar un documento y olvidarse de él. Fundación Mapfre recomienda revisar las decisiones cuando cambien las circunstancias, comunicar las intenciones a los familiares cuando resulte oportuno y recurrir al asesoramiento profesional en aquellas situaciones que puedan presentar dificultades jurídicas o fiscales.

Juan Ángel Lafuente Luengo, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universitat Jaume I y coautor de la publicación, advierte de que todavía persisten ideas equivocadas sobre la transmisión del patrimonio. Entre ellas, creer que el cónyuge superviviente heredará automáticamente todos los bienes o que una pareja de hecho cuenta con la misma protección sucesoria sin necesidad de testamento.

Estar casado no significa heredarlo todo

Uno de los aspectos en los que insiste la guía es la necesidad de conocer los derechos que corresponden a cada miembro de la familia.

El matrimonio y la pareja de hecho no tienen necesariamente los mismos efectos sobre una herencia. Además, los derechos sucesorios pueden variar en función de la legislación aplicable, incluida la normativa autonómica.

Tampoco debe darse por supuesto que, tras el fallecimiento de uno de los cónyuges, la totalidad del patrimonio pasa automáticamente a manos del superviviente. La existencia de descendientes y las disposiciones legales que protegen a determinados herederos condicionan cómo puede distribuirse una herencia.

Estas cuestiones adquieren especial importancia cuando existen hijos de diferentes relaciones, segundas parejas, menores de edad o familiares en situación de vulnerabilidad. En tales circunstancias, una planificación adecuada permite estudiar los mecanismos legales disponibles para proteger a las personas que se desea beneficiar, respetando los derechos que establece la ley.

La publicación también aborda las herencias de empresas familiares, aquellas que incluyen numerosos inmuebles y las situaciones en las que existen conflictos de intereses entre los beneficiarios.

En determinados casos, la intervención de un albacea, encargado de velar por el cumplimiento de las disposiciones testamentarias, o de un contador-partidor, responsable de realizar las operaciones de reparto, puede contribuir a ordenar la sucesión.

Heredar también puede significar asumir deudas

Otra de las cuestiones que conviene conocer es que una herencia no está formada exclusivamente por viviendas, ahorros u otros bienes. También puede incorporar obligaciones económicas pendientes.

Por este motivo, aceptar una herencia no siempre es una decisión automática ni necesariamente conveniente en cualquier circunstancia.

La guía recuerda que los herederos pueden aceptar la herencia, renunciar a ella o acogerse a la aceptación a beneficio de inventario, un mecanismo jurídico que permite responder de las deudas hereditarias con los bienes de la propia herencia, sin comprometer el patrimonio personal del heredero.

Antes de tomar una decisión, resulta importante conocer tanto los activos como las obligaciones que integran el patrimonio que se transmite.

A ello se añaden los trámites administrativos y fiscales posteriores al fallecimiento. La obtención de los certificados de defunción, últimas voluntades y seguros de vida, la adjudicación de los bienes o la liquidación de los impuestos correspondientes forman parte de un proceso en el que pueden producirse errores.

Entre los más frecuentes, Fundación Mapfre señala el incumplimiento de los plazos, la valoración incorrecta de los inmuebles y la falta de revisión de la normativa fiscal aplicable.

Una decisión económica que también afecta a las relaciones familiares

La planificación sucesoria adquiere especial relevancia en un país donde la vivienda ocupa un lugar destacado en el patrimonio de los hogares y donde su transmisión entre generaciones constituye una decisión económica de gran importancia.

Pero organizar una herencia no consiste únicamente en establecer quién recibirá una propiedad o qué porcentaje de los ahorros corresponderá a cada descendiente. También exige considerar las circunstancias de quienes van a heredar, las obligaciones asociadas a los bienes y las posibles consecuencias de su reparto.

Durante la presentación de la guía, Joaquín de los Reyes Montero, representante de Fundación Mapfre, destacó que anticipar estas decisiones permite adaptar la transmisión del patrimonio a las circunstancias personales y familiares, utilizar los mecanismos legales y fiscales disponibles y prevenir posibles conflictos y costes.

La conclusión que plantea la publicación es que dejar una herencia organizada no garantiza que desaparezcan todos los desacuerdos, pero puede reducir la incertidumbre y facilitar las decisiones que tendrán que adoptar los familiares.

Porque, cuando se trata del patrimonio acumulado durante toda una vida, tan importante como conservarlo puede ser decidir a tiempo cómo transmitirlo.

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