Movilidad Cantabria: cuando las vacantes no se cubren porque no hay transporte público para llegar a la empresa

Cruz Roja en Laredo ha puesto el foco en uno de los cuellos de botella menos visibles pero más determinantes para la economía de Cantabria: la dificultad de acceso a los centros de trabajo. Para abordar este reto, la entidad ha organizado una mesa de diálogo que reunirá a empresas, sector transporte y administraciones públicas el próximo 21 de mayo, de 9:00 a 12:00 horas, en su sede del puerto de Laredo. El objetivo: convertir un problema difuso en un diagnóstico compartido y, si es posible, en primeras líneas de solución.

El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más evidente. En comarcas como Castro Urdiales, Laredo, Colindres o Santoña conviven empresas con dificultades para cubrir puestos —especialmente en entornos industriales— y personas con disposición para trabajar que no logran acceder a ellos.

La raíz del problema no está en la falta de empleo ni en la escasez de mano de obra, sino en algo más estructural: la imposibilidad de llegar al puesto de trabajo en condiciones viables. Horarios incompatibles con el transporte público, polígonos alejados de los núcleos urbanos o la ausencia de alternativas para quienes no disponen de vehículo propio configuran una barrera silenciosa que impacta directamente en la productividad.

Un sistema en transición… pero aún insuficiente

Este reto se produce, además, en un momento de transformación del modelo de transporte regional. El nuevo mapa concesional del Gobierno de Cantabria, previsto para 2026, plantea una reorganización profunda con 93 líneas y un refuerzo del denominado “Corredor Oriental”, que conecta Castro Urdiales, Laredo y Santander.

Las mejoras previstas incluyen un aumento de frecuencias —especialmente en días laborables— y una mayor conexión entre municipios clave como Castro, Guriezo y Laredo. El objetivo es claro: vertebrar el territorio, facilitar la movilidad sostenible y corregir déficits históricos.

Sin embargo, el diseño actual sigue presentando limitaciones importantes desde la perspectiva laboral. La red continúa orientada principalmente a desplazamientos convencionales (residenciales o de ocio), dejando fuera necesidades críticas como los turnos de madrugada, los horarios nocturnos o la conexión directa con polígonos industriales.

El coste oculto de la falta de movilidad

Las consecuencias de esta desconexión van más allá de lo individual. Para las empresas, supone dificultades de contratación, rotación de personal y pérdida de eficiencia. Para los trabajadores, implica dependencia del vehículo privado, mayores costes económicos y, en muchos casos, la imposibilidad directa de acceder a un empleo.

En términos macroeconómicos, se traduce en un freno al desarrollo del tejido productivo de la zona oriental, que ve limitada su capacidad de crecimiento por un factor ajeno a la actividad empresarial en sí.

Una mesa para alinear intereses

La iniciativa impulsada por Cruz Roja Laredo, dentro de su Plan de Empleo y la iniciativa Reto Social Empresarial, busca precisamente eso: sentar en la misma mesa a quienes viven el problema desde distintos ángulos. Está prevista la participación de empresas de transporte, compañías ubicadas en polígonos industriales, asociaciones sectoriales como AETRAC y ASEMTRASAN, administraciones locales y agentes de desarrollo.

El enfoque será práctico: identificar barreras concretas —horarios, rutas, costes o coordinación— y explorar soluciones viables, desde servicios lanzadera hasta ajustes en frecuencias o fórmulas de colaboración entre empresas.

Llamamiento al tejido empresarial

Desde la organización se hace un llamamiento directo a las empresas de la zona, especialmente aquellas con dificultades de contratación vinculadas a la movilidad, a participar en este espacio de trabajo. La inscripción está abierta hasta completar aforo.

Más allá del encuentro puntual, el reto es de fondo: adaptar el sistema de movilidad a la realidad productiva del territorio. Porque, como empiezan a reconocer cada vez más actores económicos, la competitividad ya no depende solo de la capacidad de las empresas, sino también de la capacidad del territorio para conectar oportunidades con personas.

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