Cantabria, entre las comunidades con menos vocación emprendedora y mayor abandono de negocios

El informe GEM España 2025-2026 sitúa a la región en los últimos puestos en intención de emprender, actividad empresarial reciente y negocios consolidados. La percepción de oportunidades, el miedo al fracaso y la falta de referentes dibujan un escenario poco favorable para la creación de nuevas empresas.

Cantabria tiene un problema con el emprendimiento que comienza incluso antes de que alguien se plantee abrir un negocio. La comunidad figura entre los territorios españoles con menor intención de emprender y presenta, al mismo tiempo, uno de los porcentajes más elevados de abandono de iniciativas empresariales. Así lo refleja el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2025-2026, que analiza la actividad emprendedora y las condiciones que favorecen o dificultan la creación de empresas.

Los resultados adquieren especial relevancia porque contrastan con la evolución del conjunto de España, donde la intención emprendedora ha aumentado del 11,2% en 2024 al 13,8% en 2025, mientras que la tasa de actividad emprendedora reciente ha pasado del 7,2% al 7,8%.

Cantabria, sin embargo, permanece alejada de esas cifras. Junto con Navarra y La Rioja, se encuentra entre las tres comunidades con menor proporción de población dispuesta a emprender en los próximos tres años, con un porcentaje inferior al 8%. En la clasificación autonómica ocupa la penúltima posición, únicamente por delante de Navarra.

Esta distancia respecto a la media española también se observa cuando las intenciones se convierten en proyectos empresariales. Cantabria figura entre las comunidades con menor Tasa de Actividad Emprendedora (TEA), el indicador que mide el porcentaje de población involucrada en iniciativas con menos de tres años y medio de trayectoria.

La situación tampoco mejora sustancialmente en el caso de los negocios consolidados. La comunidad vuelve a situarse por debajo de la media nacional, que alcanza el 7,4%, y aparece entre los territorios con menor proporción de población al frente de empresas que superan los tres años y medio de actividad.

El abandono empresarial, otra señal de preocupación

Uno de los datos más significativos del estudio se encuentra en el extremo contrario del proceso emprendedor. Cantabria registra el segundo porcentaje más elevado de abandono de iniciativas empresariales de España, únicamente por detrás de Cataluña, mientras que la media nacional se sitúa en el 3,7%.

Conviene precisar que el indicador GEM de abandono no equivale exclusivamente al cierre definitivo de empresas. Incluye también negocios que se venden, traspasan o dejan de estar gestionados por sus anteriores responsables, aunque puedan continuar funcionando.

De hecho, en el conjunto de España, el informe señala que más de la mitad de las iniciativas abandonadas siguen operativas bajo otra gestión o con una actividad diferente. Por tanto, el dato cántabro revela una elevada proporción de personas que dejan su actividad empresarial, pero no permite determinar por sí solo cuántos establecimientos han cerrado definitivamente.

Una sociedad que percibe pocas oportunidades para emprender

Más allá de los indicadores empresariales, el estudio permite identificar algunas de las dificultades que preceden a la decisión de emprender.

Cantabria se sitúa en el intervalo del 35 % al 42 % de población que percibe oportunidades para emprender, frente a una media nacional del 42 %. La comunidad se sitúa también por debajo del promedio nacional en la percepción de conocimientos y habilidades para emprender y en la existencia de modelos empresariales de referencia.

El miedo al fracaso también condiciona la decisión de emprender: entre el 51 % y el 53 % de la población cántabra lo considera un obstáculo, según la clasificación territorial del estudio

Los mapas territoriales del GEM reflejan, además, diferencias en la percepción social del emprendimiento en Cantabria. La valoración de crear una empresa como alternativa profesional, el reconocimiento social y económico de quienes emprenden y la percepción de facilidad para iniciar un negocio presentan resultados distintos según el indicador analizado, por lo que no puede establecerse una posición desfavorable de Cantabria en todos ellos.

Estos indicadores dibujan una realidad que va más allá de las condiciones económicas o administrativas. La intención de emprender también está relacionada con la confianza en las propias capacidades, la identificación de oportunidades y la existencia de referentes cercanos que permitan contemplar la creación de una empresa como una alternativa profesional.

Una empresa de Santander entre los casos destacados del informe nacional

El propio documento incorpora, sin embargo, un ejemplo cántabro que contrasta con esa fotografía estadística. Entre los casos de emprendimiento seleccionados por GEM España figura Manfacter, una empresa tecnológica cántabra fundada n 2025 por Alberto López de la Torre, Jennifer Arencibia y Melody Núñez.

La compañía ha desarrollado una plataforma digital que conecta a empresas industriales con fabricantes cualificados para producir piezas y componentes bajo demanda. Su propuesta combina modelos tridimensionales, automatización e inteligencia artificial para agilizar los presupuestos y la gestión de los procesos de fabricación.

El informe destaca su capacidad para aplicar tecnología a una actividad industrial tradicional y recoge el respaldo recibido de entidades como SODERCAN, además de su aspiración de desarrollar un proyecto de alcance internacional desde Cantabria.

La presencia de Manfacter entre los casos seleccionados demuestra que las cifras generales conviven con iniciativas que apuestan por la innovación y la transformación industrial.

La distancia entre querer emprender y conseguir consolidar una empresa

El informe GEM España 2025-2026 está elaborado por Nuria Calvo, Ana Fernández-Laviada, Ariadna Monje-Amor y Yago Atrio, y editado por la Editorial de la Universidad de Cantabria. Fernández-Laviada, profesora de esta universidad, preside además el Observatorio del Emprendimiento de España.

Sus conclusiones nacionales apuntan a problemas que afectan al conjunto del país, especialmente las dificultades de financiación, las barreras de acceso al mercado, la burocracia y las carencias en educación emprendedora durante la etapa escolar.

En Cantabria, los indicadores territoriales añaden una preocupación previa: el reducido porcentaje de ciudadanos que identifica oportunidades y se plantea crear una empresa.

La combinación de baja intención emprendedora, menor actividad empresarial reciente, escasa presencia relativa de negocios consolidados y elevado abandono sitúa a Cantabria ante una cuestión de fondo: no basta con facilitar la puesta en marcha de nuevas iniciativas, también resulta necesario favorecer que más personas contemplen el emprendimiento como una posibilidad real y que los proyectos puedan mantenerse y crecer.

El GEM no establece una causa única que explique la posición de Cantabria ni atribuye sus resultados a políticas o decisiones concretas. Lo que sí ofrece es una radiografía de la distancia que separa a la comunidad de buena parte de España en algunos de los principales indicadores de emprendimiento. Y esa distancia comienza mucho antes de abrir una empresa.

Comparte:

Scroll al inicio