Lo que empezó como una pequeña huerta ecológica y un sistema de reparto de fruta y verdura fresca terminó evolucionando hacia un proyecto mucho más amplio en el que cultivo, transformación y aprovechamiento forman parte de la misma filosofía. Detrás de Ecológicos de Cantabria S. Coop. está un grupo de productores que apostó por una agricultura local y ecológica vinculada al consumo de proximidad y a la transformación artesanal de sus propios excedentes.
“Empezamos con nuestra huerta y vimos que había momentos de la temporada en los que se desaprovechaba mucho producto fresco”, explica Borja Ruiz Arenal. La cooperativa se dedicaba principalmente al cultivo ecológico de verduras y frutas de temporada y a su venta directa mediante reparto y mercados locales, pero los picos de producción hacían imposible vender toda la cosecha en fresco.
“Te llega una semana de 40 grados y te juntas con 400 kilos de tomate”, resume.
Aquella situación les llevó a darle una segunda vida al producto que no podían comercializar directamente. Así nació el obrador artesanal de la cooperativa, donde comenzaron a transformar fruta y verdura ecológica en nuevos productos elaborados.
“Creamos un pequeño obrador para transformar todo ese producto que no podíamos vender en fresco y darle una segunda vida”.
Hoy elaboran mermeladas, chutneys, bizcochos y diferentes conservas vegetales y frutales, siempre con ingredientes ecológicos y sin conservantes ni colorantes artificiales. La filosofía sigue siendo la misma: aprovechar toda la producción y reducir al mínimo el desperdicio alimentario.
“Nuestro producto estrella es no desaprovechar nada de lo que producimos”, explica Borja. “Lo que no se vende en fresco lo congelamos y lo procesamos después en otoño e invierno, cuando tenemos menos trabajo en la huerta”.
La producción cambia según la temporada y según las necesidades de cada momento. Algunas elaboraciones, especialmente las vinculadas a la fruta, se realizan directamente con producto recién recogido para conservar mejor sus propiedades y sabor.
“Hacemos mermeladas, chutneys, bizcochos con plátano… un poco de todo”.
Una cooperativa ligada al producto fresco y de proximidad
Ecológicos de Cantabria mantiene una apuesta clara por el consumo local y responsable. La cooperativa trabaja principalmente con producto cultivado en Cantabria y, cuando algo no puede producirse aquí, lo incorpora desde otras cooperativas ecológicas del resto de España.
Todo el proyecto gira alrededor de una idea sencilla: ofrecer producto fresco, de temporada y cultivado sin pesticidas ni químicos de síntesis.
“Al final la gente lo que más valora es que el producto está cortado hoy y se lo llevas hoy por la tarde o mañana por la mañana”, explica Borja.
La relación directa con los consumidores también les permite comprobar cómo cambia poco a poco la percepción sobre la alimentación ecológica y el producto fresco. “Muchos clientes nos preguntan por qué una lechuga ecológica al tercer día tiene la hoja caída”, comenta. “Y la respuesta es muy sencilla: porque no lleva conservantes ni productos químicos”.
Para la cooperativa, ese comportamiento natural del producto es precisamente una prueba de calidad y frescura.
El valor añadido de transformar la huerta
El paso de vender únicamente verdura fresca a elaborar productos transformados fue, según explica Borja Ruiz Arenal, una evolución casi natural del proyecto.
“Llegaba el lunes y tenías que tirar mucho producto que no habías aprovechado ni para los repartos ni para el mercado”, recuerda. “Y daba mucha pena acabar echándolo solo para las gallinas”.
Con el obrador lograron cerrar el círculo productivo y convertir el excedente agrícola en nuevas líneas de negocio que aportan más valor añadido a la producción ecológica.
Aun así, Borja reconoce que el futuro del sector primario sigue siendo complejo. “Creo que hay muchas dificultades”, afirma. Aunque también considera que el consumidor está cada vez más concienciado con la alimentación saludable y con el valor del producto local y ecológico.
“El producto fresco y ecológico va a ir a más”, sostiene. “La gente quiere saber lo que come y valora que sea un producto cercano, de temporada y sin químicos”.
El impulso de Sabe a Norte
Dentro de ese crecimiento, la participación en iniciativas ligadas a la promoción agroalimentaria de Cantabria también ha supuesto un apoyo importante para la cooperativa.
“Para nosotros Sabe a Norte ha sido un punto de inflexión”, explica Borja Ruiz Arenal. Especialmente porque les ha permitido acceder a ferias y espacios comerciales a los que antes no podían acudir por costes económicos.
“Nos ayudan con inscripciones, alojamientos y diferentes gastos, y eso es un empuje enorme para la producción de Cantabria”.
Además, considera que el consumidor sí percibe el valor añadido que aporta tanto el sello ecológico como el producto de proximidad.
“Cuando al producto fresco y recién cortado le añades además que no lleva productos químicos ni de síntesis, el cliente lo valora muchísimo”.
Con un modelo basado en la huerta ecológica, la transformación artesanal y el aprovechamiento integral de la producción, Ecológicos de Cantabria representa una forma de entender el sector agroalimentario donde sostenibilidad, cercanía y sentido común forman parte de la misma idea.







